Sembrar paz para desarmar la violencia
La violencia cotidiana, en las aulas, en casa, contra los colectivos más vulnerables, la violencia física o psicológica, la violencia simbólica, cultural visible o invisible, la violencia política, patriarcal o fruto del capitalismo salvaje, del racismo y el supremacismo, la violencia de quienes tienen el uso legítimo de la fuerza como los cuerpos de seguridad, la violencia de la burocracia, del edadismo, de la aporofobia, del clasismo… todas estas y más violencias son las que crean la cultura belicista que nos lleva a un estado de guerra permanente en el que la imperfecta democracia de la que hemos disfrutado tan solo unas décadas, se convierta en una falsa democracia orweliana.
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